Primicias24.com- El militar venezolano que formó parte de los trujillanos que el 9 de octubre de 1810 declararon la independencia de la provincia, José de la Cruz Carrillo, falleció el 17 de junio de 1865.
Se enlistó como voluntario en el escuadrón de Trujillo, pero luego de la caída de la Primera República, fue hecho prisionero aunque un año más tarde es liberado.
Tras esto, entró inmediatamente en contacto con el Libertador Simón Bolívar en el marco de la Campaña Admirable, uniéndose a sus tropas en batallón al mando de Atanasio Girardot y donde tendría una destacada actuación en las batallas de Taguares y Carache.
Asimismo, Carrillo también estuvo bajo las órdenes de Rafael Urdaneta, Antonio Ricaurte y José Antonio Páez. Ya para 1818 adquirió el rango de coronel e intervino así en la campaña libertadora de Nueva Granada al mando del batallón Bravos de Páez.
Para 1820, Carrillo formó parte de la liberación de la provincia de Trujillo, de la cual fue nombrado gobernador y se dedicó a ser el anfitrión de las deliberaciones que condujeron a la firma del Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra.
Un año más tarde, en 1821, le es encomendada la dirección de un cuerpo del Ejército, con motivo de las operaciones de liberación de Venezuela y con el cual debía avanzar hacia Barquisimeto para amenazar así a la línea realista de Puerto Cabello.
Esta operación culminó en un rotundo éxito ya que impidió que el coronel realista Juan Tello, reuniera sus tropas con el Mariscal Miguel de la Torre.
Fue elegido en 1829 como diputado de la provincia de Pamplona y para 1831, una vez que tuvo el rango de General de Brigada, recibió órdenes desde Bogotá donde le exigían la disolución y licenciamiento de sus tropas, orden que desacató y que conllevaría a su arresto un año más tarde tras la caída del presidente de Colombia, el General Urdaneta.
Después de ser arrestado, se le exilió en Venezuela, donde retomó el cargo de gobernador de Trujillo hasta su muerte en 1865, a pesar de que para 1863 el presidente de Venezuela, Juan Crisóstomo Falcón le otorgó el grado de general en jefe.
No fue sino hasta el 23 de diciembre de 1912 que sus restos fueron trasladados a la Catedral de Trujillo y en 1971 se le envió al Panteón Nacional, donde actualmente reposan sus restos.



