Estudió Filosofía en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y se doctoró en La Sorbona de París en 1957
Primicias24.com- Antonio Pascuali, quien impulsó en América Latina, las teorías de la comunicación moderna basadas en la ética, nació el 20 de junio de 1929, en Rovato, Italia.
Durante muchos años, fue asesor y consultor internacional en materia de comunicación y medios audiovisuales.
Pascuali vivió su niñez en su país natal, rodeado de familiares y amigos, además de que en sus primeros años comenzó a nutrirse de lo literario emigró con su familia a Venezuela a los 18 años, donde se nacionalizó en 1955.
Estudió Filosofía en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y se doctoró en La Sorbona de París en 1957. Amplió estudios en las universidades de Oxford y Florencia.
Pascuali fue catedrático de filosofía moral y comunicación social en la UCV. En la Facultad de Humanidades y Educación de esa casa de estudios, orientó su acción investigadora y formativa hacia los procesos de la comunicación y los medios masivos.
Fue uno de los introductores en América Latina, del pensamiento de la Escuela de Francfort.
Además, creó el Centro Nacional Audiovisual del Ministerio de Educación (1958), el departamento de Estudios Audiovisuales de la Escuela de Periodismo (1960) y el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) de la Universidad Central de Venezuela (1974).
Tuvo también, una significativa participación en el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y fue coordinador del Proyecto RATELVE sobre política de la radiotelevisión pública (1974-78).
El catedrático y literato, fue subdirector general de la UNESCO para el sector de la Comunicación y Fundador del Comité por una Radiotelevisión de Servicio Público (RTSP).
Obtuvo el Premio Municipal de Literatura 1990, en Caracas y el Doctor ‘honoris causa’ por las universidades Central de Venezuela y Cecilio Acosta.
Antonio Pascuali falleció el 5 de octubre de 2019 a los 90 años de edad, en la ciudad de Cataluña, España. Fue un ferviente defensor de la libertad de expresión y de la libertad de recepción en la comunicación, como un medio para la democracia.

