Primicias24.com- El 21 de diciembre de 1965 se adopta la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y es uno de los principales tratados internacionales en materia de derechos humanos.

Entró en vigor el 4 de enero de 1969, luego de alcanzar el número de ratificaciones necesarias.
Lea también: 1811: Venezuela aprueba la primera Constitución de América Latina
Tiene como principios la dignidad y la igualdad inherentes a todos los humanos y que todos los Estados miembros se han comprometido a tomar medidas conjuntas, o por separado en cooperación con las Naciones Unidas.
Su propósito es promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos, sin distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.
Está dividida en tres partes: la primera contiene, en los primeros siete artículos, las obligaciones de los Estados y el derecho humano a no sufrir discriminación; la segunda establece los mecanismos de cumplimiento de la Convención, que comprende de los artículos 8 a 16, y la tercera señala las disposiciones generales sobre ratificaciones, su entrada en vigor, enmiendas y autenticidad de textos.
La UNESCO realizó una declaración jurada que contiene tres puntos fundamentales sobre el racismo y prejuicios raciales:
- Todos los hombres que viven en nuestro tiempo pertenecen a la misma especie y descienden del mismo tronco.
- La división de la especie humana en “razas” es convencional y no implica ninguna jerarquía en ningún orden.
- En el estado actual de los conocimientos biológicos, no podemos atribuir las realizaciones culturales de los pueblos a diferencias de potencial genético: éstas se explican totalmente por su historia cultural. Basta invertir estos términos para obtener una radiografía del racismo.



