Primicias24.com- En la localidad de la Rinconada, Perú, viven unas 15 mil mujeres que se dedican a escarbar entre los desechos de una mina aurífera para encontrar algunos gramos de oro que puedan vender en el mercado negro.
Se les conoce como “pallaqueras”, lo que se traduciría como recolectoras de oro. Todas las mañanas, y como especie de ritual, suben las mujeres a la cima de la montaña se sientan a masticar hojas de coca, encienden dos cigarros a “los santos” y soplan anís para tener suerte.
Luego comienzan la jornada, en la que si corren con suerte obtendrán hasta 2 gramos de oro por semana. “Si tengo suerte, a veces puede ser de 20 gramos, pero eso se debe a la suerte”, comentó Chura, de 42 años y cinco hijos, que se gana la vida como pallaquera.
Los fragmentos de oro que encuentran las mujeres llegan a las cadenas de suministro de las empresas, incluidos los fabricantes de teléfonos y los joyeros.
Aunque la extracción del material precioso supone un alto riesgo para el ambiente ya que para procesarlo utilizan mercurio con hielo derretido de un glaciar que corona la cima de la montaña. El agua tóxica fluye luego por la montaña hacia ríos o charcos.
El agua de esa forma de minería acaba aguas abajo en áreas agrícolas, que utilizan el vital líquido contaminado para mantener el ganado y cultivos.

