Primicias24.com(NP)- Ante el terrible panorama evidenciado actualmente por uno de los gobiernos más corruptos del mundo, es necesario que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet no se deje engañar por caudillos socialistas que a lo largo de los últimos 20 años han generado una crisis humanitaria que mantiene a más de 11 millones de personas viviendo en extrema pobreza, razón por las que su visita debe ser aprovechada en aras de atender esta debacle y verificar los alcances de la misma en la población vulnerable.
Michelle Bachelet llega a una Venezuela que ha sido maquillada en apenas unos pocos días por un régimen cuyo único objetivo es ocultar todas las atrocidades cometidas para mantenerse en el poder, ante lo cual es preciso que dicha emisaria se aparte de los esbirros oficialistas y recorra hospitales, ambulatorios, escuelas, barrios e incluso las calles más apartadas de la capital, pues estos son los sitios en donde podrá apreciar en su exacta proporción los dramáticos niveles alcanzados en fechas recientes por la emergencia humanitaria.
Sabemos que Bachelet reconoce la grave situación actual que ha generado el éxodo de casi cuatro millones de ciudadanos hacia otras regiones y la existencia de problemas que afectan de manera notoria a quienes aún permanecen acá. Sin embargo, para nosotros como luchadores sociales es fundamental que esta importante funcionaria de la ONU observe lo que Maduro y sus lacayos intentan ocultar mediante jornadas de limpieza en la cárcel política de El Helicoide o la liberación de algunos prisioneros políticos.
En relación a ese tema, al menos 693 personas aún continúan retenidas en contra de su voluntad en calabozos que no cumplen con las normas más elementales de higiene, salud o alimentación, violentando de ese modo numerosos derechos humanos, en un fenómeno extendido al resto de las prisiones venezolanas, en las cuales es común el hacinamiento, el hambre o la aparición de brotes infecciosos entre los privados de libertad.
Lo que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos debe ver en realidad es la ausencia de agua potable en la mayoría de las ciudades, a lo que se suma una delincuencia desbordada, servicios públicos deteriorados y la muerte de miles de pacientes en los centros de atención hospitalaria debido a la escasez de medicinas e insumos. Bachelet tiene en sus manos una oportunidad única para mostrarle al mundo la realidad de la Venezuela en la que sobrevivimos.
Si la expresidenta chilena se deja manipular por esta dictadura roja llamada revolución socialista, podría terminar legitimando a un Maduro que mantiene un estado represor en donde se ataca con balas toda manifestación pacífica que exija la libertad de los presos políticos o se persigue a los que trabajan para promover el cese de la usurpación y el llamado a elecciones libres.
Bachelet debe darle continuidad al informe presentado en plenaria de la ONU sobre la realidad venezolana y pronunciarse cuanto antes sobre la negativa repercusión que ha tenido la severa crisis económica y social sobre los derechos humanos de un pueblo agobiado por la miseria o la falta de comida.
Por lo pronto y pese a cualquier traba que nos impongan, los venezolanos seguirán exigiendo ante el mundo una salida democrática a esta debacle que ya lleva demasiado tiempo.
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