Primicias24.com- Rafael Poleo, periodista y analista político venezolano, consideró que las condiciones están dadas en la esfera internacional para que en Venezuela exista un cambio político y de Gobierno.
Poleo tiene la impresión de que la disputa en Venezuela se trata de un enfrentamiento entre Rusia y las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, para tener acceso “a una abundante fuente de materiales estratégicos”.
Ante ello, está convencido de que esas potencias ya tienen “pactada” la salida para la situación de Venezuela. Para lograrlo, dijo que la vía será un proceso eleccionario, puesto que “todo marcha en esa dirección y Occidente tiene fuerza para imponerlo”.
A su vez, descartó la posibilidad de una intervención armada ya que esa opción tiene “mucha resistencia” dentro de Estados Unidos.
Por el proceso electoral “eminente” que se acerca en el país, recomendó a la oposición a estar preparada “para la batalla decisiva”. Rechazó que sectores denominados radicales rechacen las elecciones, tras argumentar que lo hacen porque su nivel de aceptación es menor del 5%.
“Los radicales no pueden querer elecciones, porque no podrían ganarlas”, sentenció el periodista, quien lleva diez años en el exilio.
Rafael Poleo continuó sus consideraciones, en entrevista ofrecida al medio “La Gran Aldea”, donde fustigó los intereses que tienen antiguos dirigentes de la oposición venezolana, a los que comparó como “generales sin tropas”.
En ese renglón encasillo a Antonio Ledezma, también en el exilio, y a Diego Arria, a quienes advirtió que “no pueden aspirar a comandar las tropas de los demás”.
“Ellos aspiraron a rivalizar con Guaidó, pero en vista de que a Guaidó lo respaldan los cuatro grandes partidos nacionales, mientras ellos no tienen base organizativa alguna, han tratado de que Guaidó les invite a subirse al carro. No me parece que tengan cómo pagar el pasaje”, criticó Poleo.
Contrastó el liderazgo político del siglo XX con el actual, donde reprochó que “cada generación ha sido notoriamente inferior a la anterior”, ya que pasaron de sentir realización por el cumplimiento de una obra o un proyecto, a ser meros dependientes de los intereses económicos de grupos.
En el ocaso de la entrevista, Rafael Poleo se atrevió a caracterizar a varias figuras políticas del escenario venezolano, entre las que destacan las apreciaciones que tiene de personajes antagónicos como Henry Ramos Allup y Vladimir Padrino López.
Henry Ramos Allup: Conociéndolos a todos, es inevitable decir que, gramo por gramo, es el venezolano actual más capacitado para el manejo del Estado, el de más completa formación en la política y la administración pública. Y esto no es una proposición, porque la bolita ya cayó en Guaidó, que lo ha hecho bien y, si no lo envanece el sanedrín que le se va conformando, podrá seguir haciéndolo, para bien de la patria.
Diosdado Cabello: Un aventurero que tuvo su gran momento cuando los Estados Unidos lo vieron como una solución viable. Pero lo enajenó el generalato narcotraficante, que es su base de poder. Al voltearse la tortilla, es el único en el alto gobierno que no tiene dónde refugiarse, por lo cual es quien resiste con mayor fiereza: No le queda otra.
Henri Falcón: La circunstancia lo aventó muy por encima de sus capacidades y ya no le queda sino entrar en barrena.
Claudio Fermín: Por inconsistencia íntima botó la gran posibilidad que tuvo en 1993, y hoy es un personaje lamentable, manejado por un traficante de orilla.
Vladimir Padrino: El más astuto del elenco chavista, mantuvo una curiosa ambigüedad hasta que en un viaje a Moscú cerró contrato; y así, como representante de Putin, es el verdadero soporte del régimen y el único que tiene refugio totalmente asegurado. En el acto final su rol es darle colita a Maduro en el avión o entregarlo a los americanos para que acompañe a Diosdado como alimento de las fieras.
Julio Borges: Una personalidad tenaz, que ha planificado su carrera política y mantenido el rumbo en medio de la tempestad. Se le ve destinado a ser el jefe de la derecha democrática como alternativa válida frente a una izquierda democrática que es mayoritaria, pero antes tiene que resolver el Problema Capriles.
Henrique Capriles: Dejó atrás la etapa de los disparates y se ha remodelado como un político menos brillante pero más sólido, como si quisiera imitar a su rival natural, que es Borges. Parece curado de la manía de ser presidente o muerto, esa que traba el entendimiento a otros personajes de tu lista. No me sorprenderá si se relanza con un proyecto nuevo.
Manuel Rosales: Hubo un momento en que los zapatos le quedaron grandes, pero tuvo la sensatez de comprenderlo y, gracias a su capacidad de organizar, hoy tiene más de lo que demuestra y es indispensable en cualquier combinación de poder.
Diego Arria: Bastante disminuido por la edad y el retiro, opera según su modelo original de trabajar bien financiado. Su aspiración presidencial es disparatada, con tendencia a ridícula, pero si se modera puede ser útil como funcionario de alto nivel en el área de su verdadera vocación, ministro de Turismo, por ejemplo.

