Marcial Arenas: Sangre, Esfuerzo, Sudor y Lágrimas del Pueblo Venezolano

Primicias24.com- Con el calibre de una confesión, el presidente Nicolás Maduro Moros se ha referido “por primera vez de manera pública” a la caída del 99% de los ingresos  en  divisas  desde  entes  públicos  al  BCV,  cuando  pasamos de

56.000 millones de US$ en 2014 a menos de 480 millones de dólares en 2019.(https://www.youtube.com/watch?v=Vj1543Ro04g). La abismal caída de nuestra única fuente de ingresos como nación deja en el ánimo colectivo una sensación de orfandad, de callejón sin salida. Existe también la convicción de poder superar esta adversidad debido a las fortalezas propias de Venezuela. Una fortaleza a resaltar es la vocación democrática y participativa del pueblo, junto a veinte años de Revolución Bolivariana.

A este respecto, el Presidente reflexiona “¿Cómo se puede explicar el milagro de la democracia, de la paz, de la estabilidad en el país? Gracias al sistema de distribución de la riqueza justa, por las misiones y grandes misiones, y la convicción de un pueblo que sabe que está en una batalla por su independencia, por su libertad”. A la sinceridad del jefe de Estado y su convencimiento de dirigirse hacia la victoria con la ley constitucional antibloqueo, se le anteponen las cuotas adicionales de sacrificio de los venezolanos. Vienen a la memoria las referencias de aquel discurso del Primer Ministro Británico Wiston Churchill, cuando en 1940 la isla enfrentaba a los nazis triunfantes en el resto de Europa, “solo ofrezco sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.

El presidente obrero expresa que la “guerra es total, y se extiende sobre nuestra forma de vida, sobre nuestra forma de trabajar, de producir, de consumir”. Esta guerra total, unilateral, requiere una respuesta contundente porque nuestra forma de vida, de trabajar y producir tiene un talón de Aquiles develado por el bloqueo. La provisión de los imprescindibles bienes de sustento debe desligarse de la producción foránea. La ley antibloqueo además de servir para burlar el asedio, será útil para transformar el aparato productivo. ¿Las medidas coercitivas unilaterales nos habrían afectado tanto si una gran parte de los bienes imprescindibles para la vida diaria se produjeran en nuestro territorio? ¿Las ventas de crudo venezolano hubiesen mermado tanto si contáramos con una robusta flota de bandera nacional? ¿Cuán operativas estarían las refinerías, si las partes y piezas se produjeran por industrias establecidas a nivel nacional? ¿Si las cadenas de suministro agroalimentarias estuviesen enfocadas hacia las distintas plantas a nivel nacional, alguna agencia norteamericana las hubiese interrumpido? ¿Si contáramos con un cono monetario robusto, los ataques a nuestros activos financieros tendrían tal incidencia en la vida diaria?.

Estamos en una encrucijada, recuperamos los ingresos externos o nos enfocamos en diversificarlos fortaleciendo el mercado interno. Revivimos el rentismo o gestamos la verdadera independencia productiva y tecnológica. Parece obvia la vieja aspiración de reformular el modelo económico y hacerlo independiente productiva y tecnológicamente de la esfera del dólar como arma contra el arrinconamiento de las medidas coercitivas unilaterales. Recuperar la producción sustituyendo selectivamente los bienes provenientes de mercados foráneos, produciendo las materias primas e insumos, repuestos y bienes de capital, especialmente en la industria petrolera y minera.

Depender de una única fuente de ingresos cuya productividad supera los rendimientos   en   otros   sectores   de   la  economía   no   nos   deja  otra alternativa. Debemos romper el círculo vicioso impuesto por la lógica del Capitalismo Rentístico que promueve la importación indiscriminada por la insuficiencia de   oferta, que a la   vez   limita la producción interna promoviendo las importaciones por bajo costo y conveniencia.     Una condición necesaria, más no suficiente, para inhibir el sesgo importador es la corrección de la secular sobrevaluación de la moneda, que se viene haciendo mediante la libre fluctuación del tipo de cambio. Más hace falta remunerar de manera justa la productividad en el resto de los sectores de la economía.

Sólo la gestión directa del Presidente sobre los asuntos económicos permitirá superar las deficiencias en la producción. Para ello se requiere claridad estratégica, disposición política, firmeza en los propósitos, planificación, tiempo, seguimiento y penalizar las desviaciones o filtraciones del modelo. Debemos darle el tratamiento como un asunto vital a la tarea de la producción soberana de los medios de sustento, resistencia y defensa. Debemos modificar nuestra forma de trabajar, nuestra forma de producir, nuestra forma de asignar los recursos sociales en función de producir para el mercado local y el mercado adyacente a nuestras extensas fronteras, fortaleciendo el cono monetario y promoviendo la productividad del trabajo como activador de la economía.

Debemos minimizar la influencia de factores externos no controlados por nuestras autoridades económicas para anular la vulnerabilidad productiva contrarrestando las fluctuaciones de los mercados externos. Comenzando por romper el cordón umbilical de nuestro aparato industrial con los centros de decisiones del asedio. No se trata solamente de ingeniar mecanismos para burlar el bloqueo con alguna esperanza del levantamiento de las medidas, que es importante, si mantenemos los mismos perfiles de negociación previos a las medidas coercitivas unilaterales.

Hoy muchos esperan el rebote del mercado petrolero. Otras personas piensan que esta sequía de recursos caracteriza la muerte del rentismo. Mi opinión es que sólo presenciamos una fase recesiva mas aguda y extensa. Cayó la renta pero el rentismo sigue latente. La diferencia con otros ciclos deflacionarios, además de la profundidad y extensión, es su causa principal: el premeditado ataque del imperio más sanguinario que ha existido en coordinación con la facción falangista enquistada en la AN. Esto hace, a decir del rector del pueblo Alí Rojas Olaya, que presenciemos la insurgencia de un nuevo modelo civilizatorio, una oportunidad irrepetible para profundizar la construcción del Estado Comunal. Este momento histórico se asemeja a los azarosos días vividos por nuestros libertadores hace 200 años.

En aquel momento las justas aspiraciones del pueblo fueron correctamente interpretadas y expuestas por Simón Bolivar y diferidas hasta la guerra federal por los destructores del proyecto bolivariano nacido en Angostura de la República de Colombia en 1819.Tras el tratado firmado en la hacienda Coche en 1863, nuevamente emergieron en 1958, cuando el pueblo fue traicionado una vez más por los protagonistas del Pacto de Punto Fijo. De hecho, en 1999 la Revolución Bolivariana viene a ser la reivindicación popular de las banderas enarboladas en estos doscientos años de victorias del pueblo traicionadas sucesivamente. Así que esta guerra total la superaremos desplegando nuestro mejor arsenal productivo.¡Venceremos!

Por Marcial Arenas Economista

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