El Mundo: En el Palacio de Miraflores hubo algarabía diplomática

Primicias24.-  De acuerdo al Mundo de España, esta semana que termina este domingo hubo en el Palacio de Miraflores algarabía diplomática no precisamente por el polémico viaje de la española Cristina Gallach, número dos de Exteriores. Nicolás Maduro disfrutó por todo lo alto la visita del mejor de sus aliados, fundamental para mantenerse en el poder.

En esta ocasión se trató de Yuri Borísov, viceprimer ministro ruso, quien firmó con el «presidente pueblo» una docena de acuerdos, sobre todo militares y energéticos. «Podemos mostrar la relación entre Rusia y Venezuela como una relación modélica, ejemplar, entre un país gigantesco eurasiático, potencia mundial, y un pequeño país suramericano que es potencia moral por Simón Bolívar y Hugo Chávez», pontificó Maduro,

El encuentro con el aliado ruso llega en el mejor momento para la revolución bolivariana, que intenta recuperar terreno en el continente con sus amigos ideológicos, inmersos en procesos electorales, y que necesita cortinas de humo para disfrazar la incómoda contienda bélica, en su propio territorio, contra los guerrilleros colombianos que se oponen a las FARC y el EL

La lista de aliados del chavismo es corta, pero muy poderosa. A la cabeza Rusia, como en su día lo fuera la Unión Soviética con Cuba. «Para Maduro, Rusia es muy importante porque es una vía de escape a las restricciones que enfrenta producto de las sanciones de EEUU. Al mismo tiempo, la asistencia y asesoría que le prestan en materia militar y cada vez más en materia económica es lo que le está permitiendo imponer su modelo autoritario con grandes negocios para ciertas élites vinculadas a su Gobierno», describe el internacionalista Mariano de Alba.

Venezuela es hasta ahora el país con menos vacunados en el continente y sus parámetros de actuación son desconocidos, más allá de que el hijo de Chávez ordenara vacunar a los dirigentes chavistas incluso por delante de muchos médicos.

Maduro aprovechó la presencia de Borísov para anunciar a su país que está decidido a comprar EpiVacCorona, la segunda vacuna rusa, «100% poderosa y efectiva», al igual que su otra apuesta personal, la cubana Abdalá, todavía en fase experimental.

«Maduro apuesta a la consolidación de su relación dependiente y bastante costosa con Rusia, ante un escenario de confrontación directa con EEUU», añade Hebert García Plaza, antiguo miembro de la FANB y del Gobierno de Chávez y Maduro.

Otro de los grandes negocios rusos es el oro de las reservas internacionales venezolanas, cambiado por efectivo en una ruta secreta descubierta por el Parlamento democrático. Hasta ahora, 300 toneladas de lingotes han volado en una operación en la que también participan Mali y los Emiratos Árabes y, en menor medida, Libia y Suiza.

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