Las minas antipersonales: Armas de guerra a cámara lenta

Primicias24.com.- Grupos irregulares de Colombia han sembrado minas antipersonales para imponer terror y violencia a la población en La Victoria, municipio José Antonio Páez del estado Apure, es la conclusión de las autoridades venezolanas tras el desarrollo de la operación militar Escudo Bolivariano que lleva a cabo la Fuerza Armada Nacional Bolivariana desde el pasado 21 de marzo en esa zona fronteriza, en la que se han dado enfrentamientos entre los efectivos militares y los ilegales.

Como una estrategia de Estados Unidos y sus aliados contra el país ha calificado el Gobierno venezolano estas acciones, que pretenden balcanizar, fragmentar y dividir la estructura del Estado.

Hasta ahora el saldo ha sido: 9 irregulares abatidos, 8 soldados venezolanos muertos y 34 heridos, más de 33 personas detenidas (acusadas de pertenecer a estas organizaciones ilegales), atentados contra organismos públicos en Venezuela y ataques con minas antipersonales. Se han desactivado 16 de estos dispositivos explosivos o minas en zonas aledañas.
El país hizo sonar las alarmas ante la presencia de estos dispositivos mortales en territorio de Venezuela, que había sido declarada el 27 de mayo de 2013 libre de minas terrestres al cumplir con la obligación de desminado de la Convención Sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, o Convención de Ottawa suscrito por 162 países.

Así, el Ejecutivo solicitó a la Organización de Naciones Unidas apoyo para la Fanb en el asesoramiento para desactivar minas antipersonales y limpiar el área de conflicto de artefactos colocados por grupos irregulares colombianos en la referida población apureña que apenas cuenta con 3.500 habitantes de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas.

Ante de 2013, Venezuela destruyó 1.073 minas antipersonales que se encontraban en 13 campos minados en periferias de seis puestos navales. Hizo uso exclusivo de sus propios recursos para el desminado.

Junto con Venezuela, seis de once países que informaron a la Convención tener zonas minadas bajo su jurisdicción o control se han declarado libres de este flagelo. Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Surinam son los otros cinco. El Salvador completó sus operaciones de desminado antes de la adopción de la Convención, en 1997.

En aquel momento, el entonces presidente de la Convención de Ottawa, Matjaz Kovacic, felicitó a Venezuela por haber cumplido con su compromiso de desminado un año y medio antes del plazo otorgado para hacerlo, y consideró que se trata de un ejemplo a seguir por otras naciones.

En el vecino país, a quien el Estado venezolano acusa de querer tercerizar la guerra interna que data de hace más de 50 años (protagonizada por grupos irregulares y el paramilitarismo), la presencia de minas antipersonales sigue y la tendencia -por el incumplimiento de los acuerdos de paz por parte del gobierno de Iván Duque- es a crecer.

El sembrado de minas antipersonales por parte de grupos irregulares que operan en Colombia afecta indiscriminadamente a soldados, policías, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños que, en muchas oportunidades, por acción de las mismas, resultan lisiados de por vida.

Cicatrices

De acuerdo con el trabajo académico: “La desegregación de las minas antipersonales, una guerra bajo la tierra” de Diana Carolina Gutiérrez, en la Universidad Militar Nueva Granada, Colombia, tales explosivos siguen causando muertes y lesiones, mucho tiempo después de que los conflictos han concluido en diferentes zonas y no distinguen entre civiles y combatientes.
Las minas antipersonales son artefactos explosivos diseñados para herir, mutilar o matar personas. Se ubican debajo de la tierra, sobre o cerca de ella y se activan o funcionan con la presencia, proximidad o contacto de una persona o animal. Pueden ser de diferentes colores y varias formas. También pueden estar escondidas en objetos llamativos como latas, paquetes de cigarrillos, muñecas o cofres.

Según el texto existen siete tipos de minas antipersonales o minas terrestres: Mina ‘quiebrapatas’, mina tipo sombrero chino, mina tipo cajón, mina tipo abanico, mina cumbo, mina tipo Cleymore, mina tipo costal que son empleadas y fabricadas por las organizaciones y grupos armados ilegales.

También a las minas antipersonal se les denomina soldados eternos, semillas mortales y armas de destrucción masiva a cámara lenta.

“Estas armas de terror fueron diseñadas para mutilar un enemigo y causar pánico entre los combatientes que lo rodean.

Normalmente, las lesiones causadas por estas armas requieren más atención médica, más transfusiones de sangre y más rehabilitación después de cirugías que otras heridas causadas por otros tipos de armas. En otras palabras, los combatientes heridos por minas antipersonales pueden comprometer la capacidad de un sistema logístico militar”, expresa Jody Williams, activista de derechos humanos estadunidense y ganadora del Premio Nobel de Paz en 1997 por su trabajo en favor de la prohibición del uso de minas antipersonales y bombas de racimo, en un informe publicado en la web del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia.

Cabe destacar que hay aproximadamente 110 millones de minas terrestres todavía enterradas y potencialmente detonantes en el mundo, cada dos horas una persona es víctima de ellas. En el año 2018 se contabilizó que en Colombia, 290.000 metros cuadrados estaban “contaminados” por estos explosivos.

Colombia es el segundo país del mundo más afectado por las minas luego de Afganistán. En los últimos 25 años han causado más de 11.000 víctimas en el vecino país, entre muertos y heridos. De allí la preocupación de Venezuela por la presencia de minas antipersonales en su territorio.

Sin tregua por la vida

El Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) precisó que durante el año 2020 al menos 389 personas fueron víctimas de estos artefactos en Colombia. “Se trata de la cifra más alta de los últimos 4 años que continúa en 2021”, precisó Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa. Cerca de 80 países de todo el mundo, aún tienen artefactos sin estallar, entre ellas Colombia: Afganistán, Camboya, Angola, Birmania (Myanmar), Egipto y la República Popular de Lao, donde se concentran las mayores cantidades de minas sin desactivar.
El pasado 4 de abril, fue el día de la Sensibilización Contra las Minas Antipersonal, proclamado por la ONU, para formar una conciencia en torno al peligro y las terribles consecuencias que estas traen para la seguridad e integridad de las personas.

Redacción: Endry Alvarado
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