Primicias24.com- Derrotado en 1815 en la batalla de Waterloo, Napoleón Bonaparte dio por finalizado el llamado Imperio de los Cien Días, tras lo cual se entregó a las autoridades, y fue exiliado al islote Santa Elena, en África, donde falleció el 5 de mayo de 1821.
Antes de esto, el militar galo fue enviado a la Isla de Elba, donde fue encerrado y desde allí planeó un nuevo ataque del cual salió victorioso, volviendo así a lo más alto de nuevo, aunque no por mucho tiempo.
Se le conoce por ser además de militar, el primer Cónsul y emperador de los franceses, cuya figura emergió con la Revolución Francesa
Nacido en el seno de una familia noble corsa en Ajaccio, Córcega, y bajo el nombre de Napoleone di Buonaparte, consiguió apenas a los 9 años una beca para estudiar en la Academia Militar de Brienne, en Francia, donde permaneció hasta los 15 años.
Luego se trasladó a París, donde ingresó a una de las academias militares más importantes del país para continuar con su formación hasta los 16 años, saliendo de allí con el título de oficial.
Mientras se encontraba en su hogar en Córcega, debido a la muerte de su padre, estalló la Revolución Francesa, por lo que al volver, Napoleón se unió a la fracción afrancesada, ganándose la enemistad del movimiento que buscaba la independencia de Córcega.
Para 1793, tras huir a Francia, Napoleón logró reincorporarse al Ejército francés esta vez con el rango de capitán, alcanzando ese mismo año la gloria en la batalla de Tolón, donde derrocaron a las tropas inglesas, lo que condujo a que su carrera militar aumentara.
No fue sino hasta 1795 que estalló en contra de los monárquicos, imponiéndose sobre ellos en las calles de París, lo que muchos consideraron como que Napoleón había salvado a la revolución, y que le sirvió para que lo nombraran como comandante del Ejército francés en Italia.
El 9 de noviembre de 1799, se nombra a Napoleón Bonaparte como Primer Cónsul de Francia luego de un golpe de Estado, cargo con el cual el corso obtuvo poderes casi dictatoriales.
Fue durante esos años que se dedicó a promover un nuevo Código Civil y la tolerancia religiosa; mención aparte, puso a la educación como prioridad, con lo cual consiguió rápidamente el cariño de toda Francia.
Pero su ambición jamás frenó y por eso el 2 de diciembre de 1804 es nombrado en la catedral de Notre Dame como Emperador. Una vez con este nuevo cargo, Napoleón comenzó a pensar en su descendencia.
Al ver que su esposa no podría darle más hijos, decidió divorciarse y posteriormente se volvió a casar, esta vez con María Luisa, la archiduquesa de Austria, quien en 1811 le dio su primer hijo, Napoleón II.
Sin embargo, el Imperio napoleónico comenzó a tambalearse ya que el sistema continental le impedía cualquier tipo de comercio con Gran Bretaña, lo que terminó paralizando la economía no solo británica, sino también la de sus aliados.
A esto se le sumaron más tarde España y Portugal, quienes se aliaron con Gran Bretaña para acabar así con la hegemonía napoleónica y para 1812, otro error cometido condujo a su posterior caída: intentó invadir Rusia, sin prever el frío y el hambre que acabó con sus hombres.

