Primicias24.com– El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien acabó un conflicto armado de más de cinco décadas con la desmovilizada guerrilla de las FARC, dejará el poder la próxima semana satisfecho por el histórico acuerdo de paz, pero frustrado por no poder unir al país ni reducir más la desigualdad.
El economista firmó en 2016, después de cuatro años de negociación, un acuerdo de paz con las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para acabar parte de la confrontación que ha dejado 220.000 muertos.
Sus esfuerzos para poner fin al conflicto más antiguo de América Latina fueron reconocidos con el Premio Nobel de Paz y aunque dice que es el mayor logro de su gobierno y así se lo reconocerá la historia, a una semana de entregar la banda presidencial al derechista Iván Duque, no oculta su frustración.
“Tengo más canas, ahora soy abuelo y me voy muy tranquilo, muy satisfecho por los resultados, pero también algo frustrado, como cualquier gobernante, porque uno siempre piensa que ha podido hacer más”, dijo Santos, de 66 años, en una entrevista con Reuters el lunes en la noche.
“Políticamente me siento un poco frustrado, a mí me hubiera gustado dejar el país más unido. Créame que hice muchos intentos, no se pudo”, afirmó en un salón de la presidencia. Los críticos de Santos -quien asumió el poder en agosto del 2010- lo acusan de haber hecho demasiadas concesiones a las FARC.
Entre esos críticos, está su antecesor, el expresidente Álvaro Uribe, un antiguo aliado convertido ahora en su más férreo detractor.
Y es que aunque unos 12.000 integrantes de las FARC se desmovilizaron, incluidos unos 6.000 combatientes que dejaron las armas, la conservadora sociedad colombiana está dividida y muchos se oponen a ver a los otrora comandantes guerrilleros en el Congreso, como lo establece el acuerdo de paz.
Un amplio sector del país de 50 millones de habitantes, incluido Uribe y su partido Centro Democrático que llevó a la presidencia a Duque, reclaman que los exlíderes rebeldes sean encarcelados por sus crímenes de guerra que incluyen asesinatos, masacres, secuestros y narcotráfico.
Reuters
